El juego como medio terapéutico.

Me gustaría empezar explicando qué es la Terapia Ocupacional (TO). Es una profesión sociosanitaria que analiza la ocupación humana e interviene en su recuperación cuando está comprometida. La ocupación humana está compuesta por las actividades de la vida diaria (AVD), que son un conjunto de tareas que nos permiten vivir de manera independiente, significativa y cumplir con nuestros roles de acuerdo a la edad y a la cultura en la que vivimos. Estas son actividades  enfocadas hacia el cuidado del propio cuerpo y la interacción con el medio.

La motivación es crucial para la ejecución de la actividad (por eso si a veces nos tenemos que disfrazar, nos disfrazamos).

Nuestra principal herramienta de intervención en población infantil es el JUEGO, ya que se trata de la ocupación más significativa en esta etapa de la vida. A través del juego el niño adquiere destrezas de ejecución sensoriomotoras, perceptivas, cognitivas y socio afectivas.

Cabe recordar que la salud no sólo puede verse afectada por la presencia de la enfermedad, sino también por la inhabilidad de realizar ocupaciones y participar en situaciones de vida causadas por barreras medioambientales, así como por problemas ligados a las estructuras y funciones corporales (OMS, 2001).

Es por ello que desde el entendimiento de la terapia ocupacional como la “disciplina cuyo objetivo general es la promoción de la salud y el bienestar a través de la ocupación” (WOFT), debemos ligar nuestra intervención a jugar porque, tal y como describió la terapeuta ocupacional Meire Maciel Rocha, “el juego en las niñas y niños representa una forma primaria de participación entretejiéndose en  la vida diaria”.

 

María Galvañ Cortés